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Columna

Política, guerra y amenaza de boicot olímpico, los dilemas del COI

GRADA NORTE

José Luis Sibaja

HERMOSILLO, Sonora.- Qué complicado escenario está por enfrentar el COI en los próximos días, y es que, contario a lo que dicta el movimiento olímpico, parece inevitable que la política y el deporte se mezclen a poco más de quinientos días de iniciar los Juegos Olímpicos, ante la sombra de un posible boicot y frente a una crisis muy delicada que acecha París 2024.

El pasado miércoles 25 de enero el Comité Olímpico Internacional (COI) emitió un comunicado con el encabezado: “En solidaridad con Ucrania, las sanciones contra Rusia y Bielorrusia, y el estatus de los deportistas de estos países”, apenas un día después de cumplirse once meses del conflicto bélico que se libra en Europa del Este.

En el boletín, el COI abrió las puertas para que los deportistas rusos y bielorrusos participen en los Juegos Olímpicos París 2024, con la condicionante que NO lo harían arropados bajo sus banderas (en sus lugares serían con una bandera neutral, a falta de definir cuál sería), y, sobre todo, que se haya demostrado que no apoyan activamente la guerra contra Ucrania.

“Las consultas (que iniciaron en diciembre de 2022) en curso están abordando la carta de dos relatores especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que han expresado sus ‘serias preocupaciones’ sobre la recomendación actual de COI.

“Expresamos gran preocupación por la prohibición para los atletas y jueces rusos y bielorrusos de participar en competiciones internacionales, basándose únicamente en su nacionalidad, como cuestión de principio. Esto plantea serios problemas de no discriminación”, argumentó el COI a través de dicho comunicado.

La reacción a la postura del COI, que cuenta con el apoyo de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales, de acuerdo a la agencia informativa EFE, de inmediato fue reprobada desde Ucrania, el país agredido por Rusia, nación que ha contado con el apoyo logístico de Bielorrusia para invadir territorio ucraniano.

Hay que recordar que el 24 de febrero de 2022, Rusia invadió ilegalmente Ucrania, con un violento ataque armado desde territorio ruso y bielorruso que, a casi un año, se estima (sumadas cifras oficiales de ambos gobiernos) ha dejado alrededor de 200 mil muertos en los bandos ucranianos y rusos, tanto de civiles, como de militares; así como innumerables crímenes de guerra registrados y documentados causados principalmente por el país invasor.

Apenas unos días después de la agresión rusa a Ucrania la gran mayoría de los organismos rectores del deporte mundial decidieron sancionar a los deportistas rusos y bielorrusos, y les prohibieron participar en eventos deportivos internacionales bajo su bandera.

Ciertamente, algunos organismos internacionales sí permitieron a rusos y bielorrusos competir, pero sin representar a su bandera, como ha sucedido en el automovilismo, torneos de tenis y en las diferentes ligas profesionales de Estados Unidos y Europa principalmente.

Un caso que ejemplifica esto es el de Aryna Sabalenka, tenista originaria de Bielorrusia que ganó el Abierto de Australia 2023, pero a quien no se le permitió grabar el nombre de su país en el trofeo que le fue entregado.

Pero volviendo al tema de la postura del COI de permitir a rusos y bielorrusos participar en los JJOO París 2024, a las pocas horas del anuncio oficial llegó la respuesta desde Kiev, a través del presidente ucraniano Volodimir Zelensky, quien lamentó la decisión.

En el mensaje que emite diariamente desde el comienzo de la guerra, Zelensky aprovechó para “invitar” a Thomas Bach, presidente del COI, a visitar Ucrania para atestiguar los efectos de una guerra que, al parecer inevitablemente, pronto llegará a un año.

“Sabemos con qué frecuencia las tiranías intentan utilizar el deporte para sus intereses ideológicos. Es obvio que cualquier bandera neutral de atletas rusos está manchada de sangre. Invito al señor (Thomas) Bach a Bakhmut (ciudad al este de Ucrania) para que pueda ver con sus propios ojos que la neutralidad no existe”, respondió Zelensky.

A partir de la respuesta de Zelensky, en las redes sociales existen muchas voces que han criticado al COI, básicamente de diferentes líderes de opinión ucranianos, desde políticos, hasta ex deportistas, como el ex campeón mundial de boxeo Vitali Klitschko, actual alcalde de Kiev.

El rechazo a la postura del COI se ha extendido a otros países europeos que desde el inicio de la guerra han brindado su apoyo (económico-humanitario-militar) a Ucrania, como Estonia, que a través de la primera ministra Kaja Kallas, calificó la decisión como “política y moralmente un error”.

Evalúan oponerse a la celebración de París 2024

Simultáneamente, el Comité Olímpico de Ucrania ha convocado a una Asamblea General Extraordinaria para analizar y evaluar la posibilidad de boicotear los Juegos Olímpicos, en lo que parece una escalada del conflicto político-deportivo que tiene que encarar el COI tarde o temprano.

Y es que la guerra parece no tener un pronto final, al contrario, el escenario indica que podría prolongarse más allá del 2023, con el riesgo de una escalada que involucre otros países, algo que ojalá nunca suceda.

Sin embargo, volviendo de nuevo al tema deportivo, un posible boicot de Ucrania a los Juegos Olímpicos pondría también en una encrucijada su relación con Francia, país anfitrión de la cita veraniega, que integra la OTAN y la Unión Europea (organismos a los que aspira formar parte Kiev), y que ha sido aliada de Ucrania frente a la guerra con Rusia.

Thomas Bach tendrá que apelar a la diplomacia para encarar este momento clave del movimiento olímpico, ya sea para sostener su postura de aceptar la participación de los deportistas rusos y bielorrusos en la próxima cita olímpica, o bien, revirar y rechazar la idea; en ambos casos, sobra decir, tendrá que asumir su responsabilidad histórica.

El presidente del COI igual tendrá que ser políticamente ético (e incluso empático) para entender y descifrar las posturas sobre el tema de las partes ucraniana, rusa y bielorrusa, naciones enfrentadas en este conflicto bélico; y, por si fuera poco, deberá ser muy cuidadoso, para evitar un nuevo boicot, como sucedió en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 (26 países no asistieron), Moscú 1980 (65 países no asistieron) y Los Ángeles 1984 (quince países no asistieron).

Las próximas semanas serán claves, con la celebración de los eventos clasificatorios para los Juegos Olímpicos París 2024.

° José Luis Sibaja: Director GRADA NORTE. Experiencia de 26 años en el Periodismo Deportivo. Coberturas internacionales: 4 Juegos Olímpicos, 2 Copas del Mundo de Futbol, 2 Campeonatos Mundiales de Atletismo y 6 Juegos Panamericanos.

° Twitter: @jlsibaja

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