Columna

Mujeres olímpicas de Afganistán, una lucha contra el sistema

 

Lamentablemente para el deporte femenil afgano las prohibiciones culturales, sociales, políticas y religiosas han sido su principal barrera para poder llegar a eventos como los Juegos Olímpicos, Juegos Asiáticos o Campeonatos Mundiales.

 

Sobra decir que esto se trata de un terreno secundario si se le compara con temas como los Derechos Humanos, en donde las mujeres en Afganistán viven una situación mucho más preocupante e indignante, que merece toda la atención global.

 

Pero en lo referente al deporte olímpico, Afganistán estuvo representado únicamente por hombres desde su primera participación olímpica en la capital alemana en 1936, solamente interrumpidas con sus ausencias en los JJOO de Helsinki 1952, Montreal 1976, Los Ángeles 1984, Barcelona 1992 y Sydney 2000.

 

Luego de la irrupción de Estados Unidos y sus aliados a territorio afgano con el objetivo de eliminar el régimen Talibán en 2001, Afganistán regresó a los Juegos Olímpicos en Atenas 2004 con cinco deportistas, tres hombres y sus primeras dos mujeres.

 

Atenas 2004, el punto de partida

 

El miércoles 18 de agosto de 2004, Friba Razayee, que a sus 19 años se convirtió en la primera mujer afgana en la historia en competir en unos Juegos Olímpicos, lo hizo en el torneo de judo; su participación se limitó a un combate, que perdió ante la española Cecilia Blanco en el primer duelo de la categoría de peso medio.

 

Antes de pensar en la posibilidad de participar en unos Juegos Olímpicos, Razayee había huido de Afganistán a finales de los años noventa, cuando los talibanes tenían el control de gran parte del país y atentaban contra los derechos de las mujeres. Con la intervención extranjera a territorio afgano, la judoca volvió a su país para prepararse para competir en la cita griega.

 

Tras el debut de Razayee en Atenas 2004, el 20 de agosto le tocó el turno a la atleta Robina Muqim Yaar, quien se ubicó en el sexto lugar del sexto “heat” de la primera ronda eliminatoria de los 100 metros planos; queda para la anécdota que tuvo como rival a la tres veces medallista de oro olímpica, la estadounidense Gail Devers.

 

Robina Muqim Yaar compitió en sus segundos Juegos Olímpicos en Beijing 2008, en donde fue la única mujer afgana en la cita celebrada en China; en esta ocasión quedaría eliminada en la primera fase clasificatoria como octavo lugar del quinto “heat”.

 

Tahmina Kohistani fue la tercera mujer afgana en competir en JJOO, y lo hizo en Londres 2012, aunque su actuación solamente duró 14.42 segundos, los que cronometró en su única carrera de 100 metros.

 

Primera afgana abanderada olímpica

 

Mismo destino tuvo Kimia Yousufi en Río 2016, la cuarta mujer afgana en participar en unos JJOO fue antepenúltimo lugar general también en los 100 metros.

 

No obstante, en Tokio 2020, el pasado viernes 30 de julio, la misma Kimia Yousufi participó en su segunda cita olímpica en los 100 metros, y aunque quedó eliminada en su primera carrera, le alcanzó para cronometrar 13.29 segundos, que representa nuevo récord nacional afgano en la distancia.

 

Yousufi también dejó un precedente que, al menos ahora mismo y a tres años de París 2024 se ve complicado repetir, fue la primera mujer abanderada de Afganistán en unos Juegos Olímpicos… claro, esto motivado por la iniciativa de Tokio 2020 de apoyar a la inclusión; por lo que todas las delegaciones nacionales fueron encabezadas por una mujer y un hombre en la ceremonia de inauguración.

 

Paradójicamente, dos mujeres afganas más tuvieron oportunidad de participar en Tokio 2020, curiosamente no representando a Afganistán, sino como integrantes del Equipo de Refugiados: La ciclista Masomah Ali Zada, de 25 años; y la judoca Nigara Shaheen, de 28 años.

 

Ali Zada tuvo que abandonar Afganistán y encontró tranquilidad en su vida en Lille, Francia, en donde reside y se preparó para la competir en la prueba contra reloj individual femenil, en la que finalizó el puesto 25.

 

Por su parte, Shaheen tuvo participación en el torneo de judo en la división de los 70 kilos, en la que se ubicó en el puesto 17; y con el Equipo Mixto de Refugiados, con el que se colocó en el noveno lugar olímpico.

 

Una historia aparte es la de un tercer deportista afgano que integró el Equipo de Refugiados en Tokio 2020 (conformado por 29 deportistas de diferentes nacionalidades), el taekwondoín Abdullah Sediqi, que en la categoría 68 kilos finalizó en el escalón doce general; el artemarcialista de 24 años radica en Amberes, Bélgica.

 

Frustran ilusiones de Juegos Paralímpicos

 

A pocos días de comenzar los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, la convulsionada situación de Afganistán, provocada por la incursión del régimen Talibán a la capital Kabul para tomar el control total del país, ya cortó el sueño olímpico de dos deportistas afganos.

 

Ante la caótica situación en calles, carreteras y aeropuertos, invadidos por miles de afganos que quieren huir del país, la crisis impactó a Zakia Khudadadi, quien, junto con su compañero Hossain Rasouli, tendrían que haber llegado a Tokio este 17 de agosto para participar en los Juegos Paralímpicos que inician el próximo martes 24.

 

Ambos iban a participar en el torneo de tae kwon do de Tokio 2020, donde Zakia Khudadadi se iba a convertir en la histórica primera mujer afgana en participar en unos Juegos Paralímpicos, pero cumplir esa meta ya es imposible.

 

Si bien Afganistán no participará en los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, tal como una delegación deportiva, una historia paralela se desarrolló en el Equipo de Refugiados Paralímpicos, que cuenta, de entre sus seis integrantes de diferentes nacionalidades, con un afgano, el nadador Abbas Karimi.

 

El tritón de 24 años nació sin brazos y junto con su hermano mayor, al ver sus vidas amenazadas en Afganistán, huyeron a través de Irán y Turquía, hasta llegar a Estados Unidos, donde recibieron refugio. Actualmente radican en Fort Lauderdale.

 

Incierto panorama

 

El conflicto político en Afganistán es añejo, demasiado complejo y muy difícil de resolver a corto plazo, lo delicado que resulta el emergente poder talibán es visto con lupa por la comunidad mundial.

 

No se puede negar que esta situación no solo afecta directamente a la población de aquel país asiático, también a su ámbito deportivo, en lo general; y en particular, a las mujeres deportistas afganas, que quizá verán que las puertas que hace unos años se empezaron a abrir, ahora probablemente se cerrarán.

 

Ahora mismo es muy difícil predecir el futuro de todo un país bajo un nuevo régimen autoritario, inflexible y retrógrado. En el renglón deportivo, lo único que queda es esperar tiempos mejores para volver a ver a las mujeres afganas, cada vez más, en eventos y competencias internacionales.

 

José Luis Sibaja: Director GRADA NORTE. Experiencia de 24 años en el Periodismo Deportivo. Coberturas internacionales: 4 Juegos Olímpicos, 2 Copas del Mundo de Futbol, 2 Campeonatos Mundiales de Atletismo y 6 Juegos Panamericanos.

Twitter: @jlsibaja

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias relacionadas