Columna

¿Cuántos festejarán el triunfo?

 

CON ALGO MÁS QUE LA MEDALLA EN JUEGO

 

Betty Vázquez / Twitter: @bettyvabu2

https://mybettyvabuideas.com/2021/07/11/cuantos-festejaran-el-triunfo/

Es prácticamente nada lo que falta para que la llama de Tokio 2020 brille en el Estadio Olímpico en la capital japonesa y después de innumerables discusiones, la decisión final fue que no se aceptará público en los escenarios, se ha dicho ya muchas ocasiones, pero sí, serán Juegos Olímpicos únicos, inéditos y, todos lo deseamos, que no se vuelvan a repetir tal como serán esta vez.

La Delegación Mexicana, que siempre se integra con dimes y diretes, esta vez superó todo lo antes visto (al menos de lo que yo recuerdo) y tuvo discusiones, reclamos, decepciones, provocó alegrías y llantos, de manera especial en disciplinas como clavados, ciclismo y natación, aunque en este último caso no por la designación, sino por el difícil proceso.

Sin embargo, nada está, ni estaba escrito, como sea que el proceso, y como sea que las decisiones se hayan tomado, justas o injustas, los 163 deportistas (oficialmente) que estarán en la cita son los que tendrán la responsabilidad de pelear un podio en sus correspondientes eventos y, como cada ocasión que compiten a nivel internacional, Juegos Centroamericanos, Juegos Panamericanos, Campeonatos Mundiales, y por supuesto, los Olímpicos, escucho nuevamente el fuerte e implacable cuestionamiento: ¿Y cuántos van a ganar medalla?

Casi 20 años estuve en una redacción de deportes de una importante televisora de México, ahí viví los Juegos de Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016 y siempre fue la misma pregunta y los mismos reclamos y las mismas críticas: ¿Por qué si ganaron medalla en Panamericanos no lo hicieron en Olímpicos?, ¿si no van por medalla, entonces a qué van?, ¿por qué se festeja un cuarto lugar si es un perdedor(a)? Y así por el estilo en una larga lista.

Los pronósticos se hacen así, como pronósticos, se pueden o no cumplir, cierto que los Juegos no son juegos de azar y no se trata de la suerte, sin embargo, a la hora de salir a competir, son infinidad de factores los que influyen en el resultado de los deportistas y no, no se trata de una justificación, sino de un argumento para que en ellos veamos lo que son: Seres humanos.

El cuerpo duele cuando se entrena a alto nivel, el ritmo de vida de un deportista de alto rendimiento no tiene nada que ver con el de una persona promedio, afortunadamente la gran mayoría, de ellos, continúa con sus estudios, lo que representa otra exigencia y más cuando los resultados garantizan becas, ¿y todo eso lo disfrutan? De lo contrario, lo dejan de hacer, pero ahí están.

Siempre me ha parecido exagerado el lanzar con una pasmosa facilidad el calificativo de “fracasados” para todos los que no consiguen subir al podio, porque en realidad no lo son, porque a muchos de ellos les rompe el alma no obtener el resultado por el que iban, porque saben lo que han tenido que hacer para llegar a ese lugar, porque detrás de ellos, antes que un país, están sus familias, las personas que los aman, los que están siempre, de manera incondicional, a su lado, no los ciudadanos que les aplauden o los reprueban, no aquellos que desconocen las vicisitudes que tuvieron que pasar para recibir su uniforme de seleccionado olímpico.

No hace mucho sostenía con un gran amigo, por enésima ocasión, la charla sobre la calidad de los deportistas y su cuestionamiento, tras todo el viacrucis de las calificaciones y las selecciones, era: ¿Y dónde están, entonces, si no todos van a ganar medalla, los parámetros de calidad?, ¿por qué van si no van a ganar?

Ningún deportista, de ningún país, salvo aquellos que, bajo el parámetro del propio Comité Olímpico Internacional asisten por el criterio de universalidad, van a unos Juegos sin haber cumplido con los requisitos de tiempo o marca de sus respectivas Federaciones Internacionales, e incluso ellos deben cubrir algunos requisitos, por lo que ya desde ahí, se cumple un parámetro de calidad, tanto que en el caso particular de atletismo, competidores como el británico de origen somalí, Mo Farah, poseedor de cuatro títulos olímpicos en dos diferentes eventos, quedó esta vez fuera de la delegación de su país.

Y entonces, ¿si se cumplen los parámetros por qué nuestros deportistas no obtienen mejores resultados? El porcentaje de competidores que regresan a casa con una medalla olímpica, del color que sea, es bajo; retomo el atletismo, que en Tokio tendrá 21 eventos con finales en ambas ramas, tres más exclusivas para hombres, dos para mujeres y una mixta (por cierto, por primera ocasión), en total, 27 finales, 27 medallas de cada color lo que hace un total de 81 metales, y tan sólo en los 100 metros de la rama varonil correrán cerca de 90 atletas, es decir, ¡el 3.3% subirá al podio!

¿Eso es razón para que alguno de ellos diga “mejor no voy”? Yo creo que no… o pregúntenle a alguno de ellos.

Los Juegos Olímpicos son una gran fiesta deportiva, son un gran negocio para algunos, sin duda (aunque esta vez parece que no lo serán casi para nadie), pero no hacerlos dejaría un enorme hueco tanto en la vida de cada uno de los seleccionados como en la vida del mundo entero. Nos da tristeza que un mexicano no gane, sin duda; pero ese mexicano será siempre competitivo, en lo que haga.

Daniela Gaxiola no estará en la línea de salida de velocidad por equipo en ciclismo con Jessica Salazar, ambas, juntas, han tenido los mejores resultados de sus carreras, son campeonas Panamericanas y tienen el récord continental, fueron las sextas mejores en el Mundial del año pasado y tienen a México en el segundo lugar del ranking de la UCI, entre Rusia y Hong Kong, pero Daniela, a pesar de todo, y de la mano de quien será en Tokio su compañera, tendrá que salir a darlo todo porque es lo que le toca.

El deporte es una competencia constante, contra las decisiones, los rivales, el entorno, el cuerpo y, a veces, la mente misma.

Nadie les aplaudirá ni los animará en los escenarios de competencia, nadie vitoreará su paso en el estadio durante la Inauguración, quienes ganen oro cantarán solos sus himnos, y suban o no al podio, además de todo, superaron un difícil e inesperado año que nos ha cambiado la vida a todos.

Betty Vázquez es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM, con experiencia en Periodismo Deportivo por más de 20 años y coberturas en Juegos Olímpicos, Paralímpicos, Mundiales, Panamericanos y Centroamericanos.

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