
Cinco peloteros han anotado 600 carreras en la LMP; solo Carrillo y Murillo combinan ese registro con poder y velocidad
Héctor Espino encabeza la lista de anotadas. Entre sus cinco integrantes, únicamente Matías Carrillo y Agustín Murillo alcanzaron también 100 jonrones y 145 bases robadas
HERMOSILLO, Sonora (Jesús Ibarra / GRADA NORTE).- En la historia de la Liga Mexicana del Pacífico, cinco jugadores han pisado el plato al menos 600 veces. Héctor Espino encabeza la lista con 947 carreras; le siguen Matías Carrillo con 805, Alfonso Jiménez con 754, Daniel Fernández con 615 y Agustín Murillo con 601.
Entre los cinco, solo Carrillo y Murillo combinaron esas anotadas con al menos 100 cuadrangulares y 145 robos de base.
Carrillo dejó la referencia más alta de los dos en ambos extremos del juego ofensivo: conectó 159 jonrones y robó 260 bases, cifra que lo mantiene como líder histórico de la LMP. En 27 temporadas disputó 1,524 encuentros, pegó 1,486 hits y produjo 679 carreras. Solo Espino anotó más veces que él.
El veterano de Naranjeros llegó por otra ruta tras alcanzar primero los 100 jonrones, en octubre de 2025, y un año más tarde cruzó la barrera de las 600 anotadas. Al cierre del 30 de octubre de 2026 sumaba 102 cuadrangulares y 145 robos, además de 543 producidas, 1,149 juegos y 1,147 hits. El propio Murillo explicó a Naranjeros.com por qué valora la combinación de jonrones y robos: “Define un poco el tipo de jugador que he sido”
La comparación de Grada Norte reúne seis requisitos de carrera: 600 anotadas, 540 producidas, 100 jonrones, 145 bases robadas, 1,145 juegos y 1,147 hits. Carrillo superó los seis mínimos. Murillo alcanza exactamente dos de ellos (los robos y los hits) y rebasa los otros cuatro.
Es un cruce editorial de los registros de temporada regular, con el mismo corte para todos los jugadores.
Los otros tres integrantes del club de las 600 permiten apreciar la diferencia. Espino, dueño del récord de anotadas, no llegó a 145 robos. Jiménez acumuló 209 bases robadas y 1,339 imparables, pero quedó por debajo de los 100 jonrones.
Fernández robó 207 bases y anotó 615 veces, aunque terminó con 1,081 juegos y 1,028 hits. Así, la singularidad que comparten Carrillo y Murillo está en haber reunido, en una misma carrera, la duración para jugar más de 1,100 encuentros, el poder para sacar cien pelotas del parque y la velocidad para robar al menos 145 bases.



