
La Ciudad de México en su versión mundialista y caótica
CIUDAD DE MÉXICO (José Luis Sibaja/GRADA NORTE, enviado especial).- La Ciudad de México es mágica, y como un acto más de su capacidad de transformación, en la madrugada de este jueves se “mundializó”, sin hacer a un lado su realidad social con la que convive todos los días.
Para el día de inauguración de la Copa del Mundo 2026 estaban programadas al menos ocho manifestaciones que saldrían de diferentes puntos en dirección al Estadio Azteca, por ello, miles de aficionados, voluntarios y prensa comenzaron a llegar al inmueble desde las 4:00 horas (tiempo de Sonora).
En paralelo, miles de elementos de todas las corporaciones de seguridad y fuerzas policiacas blindaban toda la zona sur de la ciudad, con incontable número de patrullas y miles de elementos que prácticamente atrincheraron la zona del Estadio Azteca.
No había mejor forma de acercarse al inmueble más que caminar, tomar el metro y el tren ligero, con el detalle de que no hacía parada en la estación Estadio Azteca, sino una estación después.
La mañana era fresca y el cielo estaba completamente nublado hasta cerca de las 9:00 horas (tiempo de Sonora), en que las nubes se abrieron para hacer brillar el espectacular color verde de la cancha del Estadio Azteca.
Al llegar al Coloso de Santa Úrsula, era una desorganización total el acceso para toda persona con acreditación o credenciales del comité organizador, con largas filas que saturaron las entradas de las puertas tres a la seis; contrariamente, el público entraba al estadio por las puertas ubicadas del costado de la Calzada de Tlalpan.
Con el paso de las horas, el estadio se llenó con una inmensa mayoría de aficionados mexicanos que pintaron de verde las tribunas, para, por unas ocho horas, olvidarse de marchas, manifestaciones, descontentos y preocupaciones.


