Terremoto 19 septiembre 1985 Ciudad de México
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Terror, silencio y caos, el recuerdo del terremoto del 19 de septiembre de 1985

GRADA NORTE

Por José Luis Sibaja

HERMOSILLO, Sonora.- Jamás podré olvidar el crujido de las paredes que parecían gritos de columnas y concreto. Tampoco se borrará de mi mente la imagen del piso de la sala de mi departamento moverse como olas, y siempre escucharé el sonido lejano de los vidrios al reventar.

Fueron cientos de latidos del corazón, respiraciones aceleradas, voces que no lograba entender y ruidos de la tierra atrapados durante noventa segundos. Ese jueves 19 de septiembre de 1985 la tierra se sacudió en el centro y el sur del país, pero la Ciudad de México fue la más afectada.

Ese día, a las 7:19 de la mañana, un terremoto de magnitud 8.1 dejó miles de muertos, heridos y damnificados. Luego de esa mortal sacudida que duró minuto y medio, de acuerdo a lo que luego el Sistema Sismológico Nacional informaría, la ciudad quedó en ruinas en medio del caos y el dolor.

A diferencia de muchos de mis amigos que estaban en otras escuelas, esa mañana no había ido a clases, entraría a la Preparatoria 8 de la UNAM hasta noviembre, por ello, a las 7: 19 de la mañana aún dormía, hasta que fueron interrumpidos mis sueños cuando mi madre me despertó y me abrazó para llevarme con ella debajo del marco de la puerta del baño del departamento en el que vivíamos.

Todavía no entendía lo que estaba pasando, y mientras trataba de asimilar lo que sucedía, veía a mi padre tratar de acercarse a nosotros desde la sala, caminando entre el “oleaje” en el que se había convertido el piso del departamento que se mecía sin parar.

El poderoso movimiento telúrico sacudió ese edificio de tres pisos, que, por su construcción alargada, “absorbió y repartió” la fuerza del terremoto moviéndose lateralmente hasta que se detuvo en algún momento imperceptible.

Instantes después, mi padre salió a buscar a mi hermana que estaba en clases en su secundaria ubicada a dos calles de donde vivíamos. Al mismo tiempo, mi madre y yo buscamos una radio de pilas para escuchar las noticias. No teníamos ni luz, ni servicio de teléfono y nos era imposible comunicarnos con nuestros seres queridos y conocidos.

Después de los rugidos de la tierra, llegó un silencio de varios minutos que parecían horas. Luego comenzarían a escucharse las sirenas de ambulancias, bomberos y patrullas. En el cielo semi nublado volaban varios helicópteros, y en el horizonte de la zona sur/centro de la ciudad, vista desde ese segundo piso, se elevaban decenas de columnas de humo. Lo peor apenas estaba por saberse.

En la radio Jacobo Zabludovsky narraba todo el horror que veía tras el terremoto, poco a poco, otras estaciones también empezaban a informar sobre los daños que había causado el potente sismo.

Las transmisiones comenzaron a reportar lo sucedido en el Hospital General, en Tlatelolco, en la zona centro de la ciudad y en los hospitales, que ya para medio día estaban completamente llenos de heridos.

Con el paso de las horas se reanudaría el servicio de teléfono, aunque las líneas se saturarían. La energía eléctrica se reestableció hasta la tarde, lo que nos permitiría ver en los noticieros de televisión la tragedia tan grande que se registró en las primeras horas de la mañana de ese jueves.

La noche llegó y el miedo se respirada en el ambiente, pero también el cansancio mental de todo lo experimentado durante el día nos tenía agotados. Nos fuimos a dormir con temor, pero también con mucho dolor.

Al día siguiente, ya viernes, la radio se convirtió en un poderoso medio de información, a partir de ese trágico suceso, al menos en la Ciudad de México, las estaciones tomaron un giro más social e informativo, a través de la gran mayoría de las estaciones de AM y FM la gente se enteró de los nombres de heridos y fallecidos

También se informó sobre las necesidades básicas que se requerían para apoyar a los damnificados y las instalaciones de las radiodifusoras se convirtieron en centros de acopio para apoyar a la Cruz Roja e instituciones de salud.

Terremoto 19 septiembre 1985 Ciudad de México
Nota publicada en el periódico El Sonorense (resguardado en la Hemeroteca de la Unison) sobre el juego entre Naranjeros y Mayos que se celebraría para recaudar fondos para apoyar a las víctimas del terremoto de la Ciudad de México en 1985. FOTO: José L. Sibaja

Extrañamente, la gente también necesitaba momentos de distracción, de olvidarse al menos por un par de horas de todas las malas noticias, y por medio de la televisión muchos aficionados apoyaron a la Selección Mexicana que empató 0-0 con Perú, al que luego derrotaría 1-0, el viernes 20 y el domingo 22 de septiembre, en partidos de preparación en territorio estadounidense de cara a la Copa del Mundo de 1986.

También la población encontró un momento de alegría en medio de la tragedia con el triunfo de Eugenia León en el prestigioso festival de la canción OTI 1985, celebrado el sábado 21 de septiembre en Sevilla, España, con su canción “El fandango aquí”.

Conforme pasaron los días, y luego de una fuerte réplica en el anochecer del viernes 20 de septiembre, la gente reestableció comunicación con sus seres queridos y conocidos, en muchos casos recuperaron las sonrisas al saber que estaban bien, pero también muchos escucharon las peores noticias.

Durante los días posteriores, la movilización de la sociedad cada vez era mayor, para estar al lado de los más necesitados y para apoyar en las labores de rescate. No puede dejar de mencionarse que la reacción y apoyo del gobierno del presidente Miguel de la Madrid tardó en llegar en las primeras horas tras el sismo.

Y así como en las semanas posteriores se realizaron actividades y actos públicos con el propósito de recaudar fondos para apoyar a las víctimas del terremoto, como el juego entre Naranjeros y Mayos de Navojoa celebrado en Hermosillo el 11 de octubre de 1985, también del extranjero llegaba a México todo tipo de ayuda.

En un recorte de un periódico del 1 de octubre de 1985 que aún guardo, quizá de algún informe gubernamental sobre el manejo de la tragedia, se mencionan los países que brindaron ayuda a México, algunos escritos de mi propia mano que probablemente agregué conforme se sumaban el apoyo de más gobiernos extranjeros.

Las cicatrices visibles en la ciudad del terremoto del 19 de septiembre de 1985 duraron muchos años, mientras derrumbaban los edificios dañados, se recogían escombros y se levantaban nuevas construcciones o parques en memoria de las víctimas. Sin embargo, las cicatrices en el recuerdo quedarán para siempre.

Años después, también un 19 de septiembre, pero de 2017, otro poderoso sismo volvió a enlutar la Ciudad de México, un terremoto que volvió a traer tristeza, dolor y tragedia, y que revivió las peores pesadillas de 1985.

A cuarenta años de ese terremoto de magnitud 8.1, que nos marcó a todos los que vivíamos en la Ciudad de México ese 19 de septiembre de 1985, y a ocho años del terremoto del 19 de septiembre de 2017, hoy, en este espacio, recordamos a todas las víctimas.

Terremoto 19 septiembre 1985 Ciudad de México
Recorte de periódico posiblemente de un informe gubernamental sobre las acciones realizadas para apoyar a las víctimas del terremoto del 19 de septiembre de 1985. Destaca la mención de los países que brindaron ayuda y apoyo durante las labores de rescate. FOTO: José L. Sibaja

José Luis Sibaja: Director y fundador de GRADA NORTE. Experiencia de 29 años en el Periodismo. Coberturas internacionales: 4 Juegos Olímpicos; 2 Copas del Mundo de Futbol; 3 Campeonatos Mundiales de Atletismo; 6 Juegos Panamericanos; y corresponsal de guerra en Ucrania.

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