
Alba Becerra y Natalia Savranska, testimonios a cuatro años de guerra en Ucrania
Desde 2022, la mexicana y la ucraniana, ambas residentes en la región de Kyiv, han atestiguado los bombardeos rusos, actualmente hacen frente al crudo invierno y analizan el futuro de la guerra
HERMOSILLO, Sonora (José Luis Sibaja/GRADA NORTE).- Todos los días, sobre todo en las noches, las alarmas de ataques aéreos suenan en todo el territorio ucraniano, no hay descanso ante los furiosos bombardeos rusos, acentuados sobre todo desde noviembre, en que han sobrevolado por los cielos de Ucrania miles de drones y misiles.
Con ataques directos a zonas residenciales e infraestructura energética, en plena temporada invernal, la población ucraniana ve llegar el inicio del quinto año de guerra con Rusia, un conflicto que inició con la invasión ilegal a gran escala del ejército ruso el 24 de febrero de 2022.
Transcurridos mil 462 días desde entonces, el gobierno de Ucrania tiene registrados alrededor de 212 mil 947 crímenes de guerra del ejército ruso en Ucrania, que incluye, entre otros renglones, quince mil 172 civiles ucranianos muertos (incluidos 766 niños) y 19 mil 546 niños arrancados de sus familias para llevarlos a Rusia.
Estas cifras son tan frías como las temperaturas en las que la gran mayoría de la población en Ucrania tiene que sobrevivir durante el invierno más intenso desde que inició la invasión rusa, en una guerra que se anticipaba duraría solo cuatro días, pero que este martes cumple cuatro años.

Alba Liuba Becerra, mexicana que radica en Kyiv desde 1990, cuando todavía Ucrania formaba parte de la URSS, en entrevista a través de WhatsApp, aceptó que le es difícil asimilar que haya pasado tanto tiempo sin que se haya podido poner fin a la guerra.
“Recuerdo que cuando la invasión rusa empezó, pensé que después de un mes se lograría encontrar la forma de poner fin a la guerra, mucha gente lo pensaba así. Con la experiencia de la invasión rusa en Georgia (2008), que duró alrededor de una semana. La verdad confiaba que íbamos a tener una situación parecida, pero no.
“Los ánimos están un poco tristes, la gente con la que yo me comunico, nadie puede creer que ya vamos a tener cuatro de guerra. En este tiempo nos hemos acostumbrado a muchas cosas, ante las dificultades, mucha gente se ha fortalecido, pero también todos estamos desgastados“, señaló.
Una gran parte de ese desgaste, indicó, además de ser físico, por el poco descanso que tiene durante las noches a causa de los bombardeos, también es mental y anímico, por la tristeza de enterarse sobre la muerte de civiles y soldados en el frente.

Una guerra muy agotadora
Natalia Savranska, quien, a través de su cuenta de Instagram, diariamente comparte ilustraciones que documentan la guerra desde el mismo 24 de febrero de 2022, jamás imaginó que la guerra se prolongaría tantos años, aun cuando desde 2014 existía un conflicto y enfrentamientos intermitentes en la región del Donbás y la anexión ilegal de Crimea.
“Esta es una guerra en la que los objetivos del ejército ruso no son solo objetivos militares, sino también ciudades pacíficas y toda la población ucraniana. Es muy agotador para la sociedad en su conjunto, pero también es difícil imaginar cuánto agota a los defensores de Ucrania, que están en la línea de fuego todo este tiempo.
“Los rusos intentan quebrantar nuestra voluntad. Así que cada día es de resistencia, cada número en este terrible calendario, es también una victoria de la fuerza de voluntad de la sociedad ucraniana. Realmente deseo que el ‘calendario bélico’ termine lo antes posible, pero para mí también es importante cómo termine. No debería ser la rendición de Ucrania“, aclaró, contactada por medio de Instagram.
Enfrentar el frío ante falta de energía
En meses recientes, desde el comienzo de la temporada invernal, Rusia ha atacado la infraestructura energética de Ucrania casi en su totalidad, un acto considerado crimen de guerra, y que ha utilizado como “arma” para castigar a la población ucraniana que tiene que soportar temperaturas de hasta 23 grados bajo cero.
Ante la falta de energía eléctrica y calefacción, la población en general tiene que encontrar formas de apaciguar el frío, sin embargo, tanto Alba, como Natalia, que viven a las afueras de Kyiv, cuentan con diferentes recursos para no sufrir con las bajas temperaturas.

Sobrevivir temperaturas de hasta -20° C
Mientras Alba cuenta con generador de energía eléctrica y una chimenea para dar calor a su casa; por su parte, Natalia, que vive en un edificio con su familia, comentó que en el verano pasado los vecinos adquirieron también un generador que les permite tener servicio de agua y calefacción.
“Tengo unos amigos que tienen un niño pequeño y para tenerlo abrigado, meten agua caliente en botellas de plástico de Coca-Cola y las colocan a un lado del bebé, bajo la manta para darle calor. En la etapa más crítica de frío mejor me los traje a mi casa esos días”, relató Alba.
Pero la suerte no es igual para la mayoría de la población, no solo de la capital Kyiv, sino de la mayor parte de la geografía ucraniana, que cuenta con escasas horas de energía eléctrica a causa de los constantes bombardeos rusos.
“Para cientos de miles de personas en Kyiv y otras ciudades, la situación este invierno fue mucho peor que para mí. El ejército ruso no solo atacó el sector energético, sino que también, durante las peores heladas, atacó la central térmica de cogeneración, gracias a la cual se calentaban las casas en Kyiv. En un momento en que la temperatura exterior descendió por debajo de los -20 °C.
“Necesitas adaptarte a las circunstancias y buscar maneras de mejorar tu vida. Recordar siempre los horarios cuando hay luz. Son pequeños periodos en los que tienes que encargarte de todas las tareas domésticas y cargar todos tus dispositivos y baterías externas“, apuntó Natalia.
Ante los constantes ataques a la infraestructura energética, Natalia cree que la mayoría de los ucranianos califica estos actos como “terrorismo”; y en su caso, después de tantos años de ver la violencia de los rusos hacia la población civil ucraniana, le queda claro que “su crueldad no tiene límites”.

Escepticismo hacia las reuniones de paz
Respecto a las pláticas para negociar la paz, entre representantes ucranianos y rusos, con Estados Unidos como intermediario, tanto Alba, como Natalia, ven con cautela las reuniones, sobre todo porque no se han llegado a acuerdos tangibles o concretos.
“Hay opiniones diferentes. Por supuesto, en Ucrania todos desean fervientemente la paz. Algunos esperan que las conversaciones de paz conduzcan a algo. Pero si analizamos los hechos, por ahora no veo ninguna condición para que Rusia detenga la guerra.
“No han logrado ninguno de sus objetivos, todo lo contrario. Rusia solo se detendrá si se ve obligado a hacerlo, tiene muchos problemas, pero es poco probable que ahora mismo se encuentre en una situación en la que no pueda seguir luchando. Por lo tanto, creo que lo más probable es que la guerra continúe“, reconoció Natalia.
Por su parte, Alba aceptó que tanto ella, como varios de sus conocidos, tienen la esperanza de que se lleguen a acuerdos, pero la confianza desaparece cuando se ve que tras las reuniones no se dan anuncios que hagan pensar que la guerra llegará a su fin.
“A pesar de que tienen conversaciones para llegar a la paz, los rusos siguen atacando, siguen habiendo muertos y por eso la gente no tiene mucha confianza. La gente piensa, ‘este agresor no tiene ninguna intención de llegar a un acuerdo’.
“La gente la está pasando muy mal, escondiéndose y con miedo de los ataques, mientras al mismo tiempo están las negociaciones, eso hace dudar a cualquiera”, abundó.

Rechazo a la cesión territorial
Uno de los temas que han causado mayores diferencias entre las delegaciones de Ucrania y Rusia durante sus pláticas para alcanzar la paz, es referente a la cesión de territorio ucraniano que ha sido invadido por las fuerzas rusas, específicamente la concesión total de las regiones de Donetsk y Luhansk.
Al respecto, Natalia Savranska puso en duda que la cesión de territorio traerá una paz verdadera y duradera, además de que sería un punto inviable, si se considera que Ucrania tiene controlado al menos el 22.6% de la región en disputa.
“¿Pero traerá la paz? Yo creo que probablemente no. Según una encuesta, el 52% de los ucranianos rechaza categóricamente la propuesta de transferir toda la región de Donetsk a Rusia a cambio de garantías de seguridad.
“El avance del ejército ruso sigue siendo muy lento (militarmente). Por lo tanto, entregar a Rusia territorios ucranianos que no pudo capturar por la fuerza es absurdo. Pero no solo hablamos de territorios, sino también de personas, ciudadanos ucranianos que aún viven allí.
“También creo que entregar zonas bien fortificadas y densamente urbanizadas de la región de Donetsk no solo es injusto, sino también peligroso. No creo que pacificar al agresor pueda conducir a la paz. La experiencia histórica de Europa sugiere lo contrario. La experiencia ucraniana de esta guerra sugiere lo contrario“, profundizó.
Natalia Savranska confió que, además de buscar llegar a un acuerdo para poner fin a los combates, las conversaciones de paz abran la posibilidad de gestionar el intercambio de prisioneros de guerra y la liberación de civiles ucranianos detenidos ilegalmente en Rusia, “para que puedan regresar a casa con sus familias”.
Frente a las incertidumbres que han generado las negociaciones, Alba Becerra no apuesta a una fecha para que llegue la paz, algo que le genera inquietud, tras cuatro años de un cansancio general en la población.
“Son muchos años y el país está muy resquebrajado, la gente está agotada por la guerra, pero también me asombra que, a pesar de todo, la gente también se mantiene fuerte, firme y es muy solidaria.
“En alguna ocasión tuve daños en mi casa por un dron (ruso) que cayó muy cerca de mi casa y todos los vecinos estaban apoyándome, cuando alguien necesita apoyo, siempre la gente ayuda, es muy solidaria“, concluyó.



